La arquitectura es un lenguaje, Jacques Derrida concluyó que los conceptos y palabras adquieren sentido a partir de la elección de los términos ya que constituyen una estrategia lingüística e histórica. Es por ello que cuando analizamos arquitectura, entendamos que el diseño puede ser empleado por el el poder para transmitir e incluso imponer cierta ideología.
Es importante estar conscientes de ello y discutir estos temas, ya que influye en el orden social pero de una forma casi imperceptible lo cual la convierte en un arma que puede ser peligrosa. El ejemplo más citado, incluso por Foucault para ilustrar el ejercicio del poder es el Panóptico de Jeremy Bentham (1787). Un ejemplo crucial para la arquitectura ya que simboliza el control que se ejerce a partir del diseño de un espacio.
Este responde a una reconfiguración geométrica del sistema carcelario, una especie de cilindro en el cual las celdas se encuentran en el anillo exterior y los vigilantes en una torre de vigilancia al centro. Las celdas tienen aberturas que las iluminan desde el exterior y la torre central queda en penumbras pudiendo ejercer el acto de “ver sin ser visto”, poder y vigilancia, que crea a su vez un estado de alerta permanente en el prisionero.
El Paris de Haussmann (1851) es un panóptico a gran escala, convirtiendo al centro de Paris medieval en el cual habitaba la clase trabajadora, en una configuración que favorece a la burguesía y que permite emboscar efectivamente a las masas conteniendo su libre derecho a la manifestación. La pobreza debería ser ocultada y trasladada a la periferia, Las ciudades entonces se convierten en herramientas donde se controla, clasifica y regula la actividad humana cada vez más deshumanizada. Cada vez más existen ejemplos de una tendencia de diseño urbano hostil donde los más afectados son aquellas personas sin hogar, un símbolo de ello es el Camden Bench un objeto urbano instalado por vez primera en Londres 2012, un bloque de hormigón donde es imposible dormir, es anti skaters, y anti-graffiti. Otros métodos son el uso de música clásica para disuadir a los jóvenes, o generadores de zumbidos de alta frecuencia que son particularmente molestos para sectores de la población de cierta edad. Iluminación azul para que los adictos no puedan verse las venas, estas opciones que son defensivas eliminan la necesidad de vigilancia o la reducen significativamente.
Las ciudades actualmente son teatros del consumo, escaparates al aire libre, donde todo pareciera estar dispuesto para la tranquilidad de los compradores, que resulte difícil sentarse en un espacio público sin la obligación de consumir, evitando atacar problemas como la pobreza o la marginación.
Los espacios públicos deben de ser inclusivos, no deberíamos de dejarnos regir por quienes deciden cómo debemos usarlos, es muy importante entender que la arquitectura y el urbanismo son herramientas que de utilizarse bien, pueden incentivar valores que ayuden a mejorar a una sociedad pero no de una forma hostil o agresiva sino a través del encuentro cultural, la identidad y la consciencia ecológica.
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